POEMA Nº 1
Apareciste en
mi tarde,
cuando
trabajaba mi alma,
cuando
escapado mi pensamiento
te buscaba en
el dormir de la hoja seca,
en el silbar
discontinuo del sonoro viento,
en la cama
adormecida del agua del río,
que sonreía y
llevaba corriente abajo
melancolías y
suspiros
encendidos por
los rayos del sol,
que despiertos
nos buscaban
en la sombra
de los alisos.
Hola, decía el
alga que escondía los ojos
acechantes de la
rana humedecida
por el agua
serena que besaba la orilla.
Y se oscureció
el día en su rincón favorito
y las nubes
lloraron al nublar sus ojos
la tarde, que
a su declinar se rendía.
Y yo trabajaba
mi alma
al tratar como
un loco nervioso
de encontrar
un recuerdo que tuyo fuera,
y los pájaros,
el sol y el agua
desde el cielo
de nuevo se rompieron,
y te vi, amor,
toda entera, como eras,
encerrada en
la dulzura de tu cuerpo. 

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