II
Solo,
paseaba por aquella orilla del río
y mi
reflejo caminaba por el agua
como
escondida sombra diluida,
en
la corriente sin retorno, desaparecida,
fijando
músicas inarmónicas
de
avecillas entre las hojas escondidas,
entre
las ramas verdes de los alisos.
Allí
soñé, recordando rasgos memorizados
de
mis amigos, bordeando la mirada
por
el placer que causan los remolinos,
diminutas
presas en espiral pintadas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario