POEMA Nº 1
Te inventé a diario
para tenerte
y no sentir soledad.
Inventé un beso,
un roce embriagador
en tus labios, en tu
piel.
Te inventé a diario,
carbón encendido en mi
corazón.
Inventé un suspiro en
el alma
que calma un ansia, un
anhelo,
la paz de mi sosiego.
Te inventé a diario
dulce y serena,
tus ojos, luces de
seda,
aliviando eterno mi
pena.
Inventé una mirada,
amanecida
en mis ojos, limpia,
cercana,
puesta en ti, en tu
cara.
Te inventé a diario
para que beses mis
sueños,
y acaricies mi corazón,
latidos en mis pensamientos.

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