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jueves, 10 de diciembre de 2015

PALABRAS V



V

Nunca estuviste en mi alma
porque en tu alma tampoco yo estuve. 
No te siento porque nunca me sentiste,
ni siquiera recuerdo tus besos,
que sin amor, un día, quizás me diste.

¿Cómo mis besos pudieron ser sentidos?

Posiblemente como era un niño
no pude imaginarme que no me amaras.
Nunca estuve en tu alma,
¿cómo puedes estar tú en la mía?

Aún espero que me ames con el alma
cuando muerto me recibas en tus brazos
y acaricies mi tristeza en otra vida,
y mitigues el dolor de mis heridas
de nuevo, eternamente, a tu lado.




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