V
Nunca estuviste en mi alma
porque en tu
alma tampoco yo estuve.
ni siquiera
recuerdo tus besos,
que sin
amor, un día, quizás me diste.
¿Cómo mis
besos pudieron ser sentidos?
Posiblemente
como era un niño
no pude imaginarme
que no me amaras.
Nunca estuve
en tu alma,
¿cómo puedes
estar tú en la mía?
Aún espero
que me ames con el alma
cuando
muerto me recibas en tus brazos
y acaricies
mi tristeza en otra vida,
y mitigues
el dolor de mis heridas
de nuevo,
eternamente, a tu lado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario