Archivo del blog

miércoles, 15 de mayo de 2019

SENTADO EN EL CADABULLO-4



IV

En la fuente de la Viola ya no se ven las caras bellas
de las mozas casaderas. Ni se siente cantar,
ni se escucha el silbar enamorado del mozo
que disimula su pena en el corazón.
Ya no existe el aldeano, ni la azada, ni el arado,
ni los surcos alineados por las aviecas simétricas
de las rejas de madera, o asimismo de hierro,
que se hunden en la tierra al tirar de las acémilas.
Todos quisiéramos ser aves para remontar el tiempo
con la soltura de la destreza, con la alegría de la claridad,
con el brillo del alma, con el lustre dorado del corazón.
Las aves se ríen entre picos porque pueden surcar el cielo,
buscando la tranquila serenidad del universo.
Mientras, el tiempo se pierde sin horas, muerto,
escondido y muerto, tras la puerta de un temido más allá.





No hay comentarios: