Poema nº 4
Siento que disueltos mis sueños van
en el agua de la corriente del rio,
de lo real que tan iluso vivo, de
lo iluso que tan real me hiere,
alma y cuerpo, oscuro y suelto va
mi pensamiento tan terco
dando a luz una idea imaginada que
confunde sin cesar mi vida.
Negra y ciega la noche irrumpe tan
grande y hueca como la nada.
Puse mi cara en los labios del sol
y por ser tan grande mi deseo
me quemé por tan cercano, pero nos
amamos con intensidad
sin darle importancia alguna al
agudo dolor de mi alma.
Calma tu ardor, amor, en el agua
fresca de mi corazón
que espera sin jamás desesperar. Brotará sin parar el
bálsamo,
y cuando se cure la herida, cuando
la cicatriz se borre desaparecerá
bajo el ocaso ese día aciago que tan traicionero cambió mi vida.

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