Poema nº 5
No es mentira: el alma sufre.
Porque si no, no te olvido?
Por qué ese silencio estruendoso
lastima los timbres de alarma
de mi cerebro despistado?
Sube a mi mano que te tiendo
y frota con tu leve sonrisa
el rictus doloroso de mi cara:
“espejo del alma, sí, espejo de mi
alma”.

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