XVI
Hoy hablé de ti, en el paseo,
y al cerrar mis ojos
vi tu sonrisa,
y sentí leves caricias
en mi alma,
y se desataron mis recuerdos.
En mi mente, y en un solo relámpago,
pasaron por mis pensamientos
el pasado,
nuestra vida, siempre vividos
cerca del cielo.
De casualidad, atravesé
nuestra Alameda,
iglesia humana de la osadía
del primer beso, y el eco claro
de tu voz hacía nido en mis oídos.
Y te oía
con el sentimiento despierto
de mi alma,
y cien gotas de lluvia,
en lágrimas perladas, todas,
hicieron río, regando poro a poro
sonrisas en mi cara.
Echo de menos tus besos
que hace tiempo que no siento,
pero en algún lugar abrirás los labios
al amor, que nos une, dulce recuerdo,
dando vueltas sin cesar en el tiempo.
y al cerrar mis ojos
vi tu sonrisa,
y sentí leves caricias
en mi alma,
y se desataron mis recuerdos.
En mi mente, y en un solo relámpago,
pasaron por mis pensamientos
el pasado,
nuestra vida, siempre vividos
cerca del cielo.
De casualidad, atravesé
nuestra Alameda,
iglesia humana de la osadía
del primer beso, y el eco claro
de tu voz hacía nido en mis oídos.
Y te oía
con el sentimiento despierto
de mi alma,
y cien gotas de lluvia,
en lágrimas perladas, todas,
hicieron río, regando poro a poro
sonrisas en mi cara.
Echo de menos tus besos
que hace tiempo que no siento,
pero en algún lugar abrirás los labios
al amor, que nos une, dulce recuerdo,
dando vueltas sin cesar en el tiempo.

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