XV
Tu mirada tenía voz y tus labios
besaban mis ojos, y la luz de tus caricias
se convertían en flores
cada vez que tomabas mis manos.
besaban mis ojos, y la luz de tus caricias
se convertían en flores
cada vez que tomabas mis manos.
Escucha los latidos de mi corazón
convertidos en música,
románticas lágrimas que dan de beber
a la sed de mis mejillas,
que tantas veces besaste
en nuestros momentos de ternura,
en nuestros preludios de amor.
convertidos en música,
románticas lágrimas que dan de beber
a la sed de mis mejillas,
que tantas veces besaste
en nuestros momentos de ternura,
en nuestros preludios de amor.
Cuando abrazarnos era un cielo
donde morían las penas, y el dolor
ahogaba en el tiempo de su dureza
su fracaso, y su permanente tristeza.
donde morían las penas, y el dolor
ahogaba en el tiempo de su dureza
su fracaso, y su permanente tristeza.

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