XXVIII
Yo cogí
amapolas rojas,
que quebré en trozos menudos,
en medio de las manos endurecidas.
que quebré en trozos menudos,
en medio de las manos endurecidas.
Al frotar
la sangre de la vida
apareció entre silencios perdidos,
de nota en nota, de piedra en piedra,
de suspiro en suspiro, un sonido.
apareció entre silencios perdidos,
de nota en nota, de piedra en piedra,
de suspiro en suspiro, un sonido.
Respiré,
casi ahogado,
en el intento de vivir sosegado.
en el intento de vivir sosegado.
¡Eres tú,
mi música sonada,
deuda triste de un amor apasionado,
que me traes a la mente amapolas
de colorido vivo, casi encarnado!
deuda triste de un amor apasionado,
que me traes a la mente amapolas
de colorido vivo, casi encarnado!

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