XXIX
Quiero
encontrarte en el ocaso,
cuando el sol suspira cansado
y comienza a dormir relajado
el primer minuto de la noche.
Cogerte de la mano con firmeza,
con la suavidad emergida
de la profundidad del alma,
y acostumbrarte a que juntos
comencemos a cuidar el balbuceo
del nuevo día que nace osado.
Entre fases nunca vistas
de intensa paz, sosegado.
cuando el sol suspira cansado
y comienza a dormir relajado
el primer minuto de la noche.
Cogerte de la mano con firmeza,
con la suavidad emergida
de la profundidad del alma,
y acostumbrarte a que juntos
comencemos a cuidar el balbuceo
del nuevo día que nace osado.
Entre fases nunca vistas
de intensa paz, sosegado.

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