LVII
No te vayas, o llévame contigo,
no traspases la sombra de tu vida,
que tienes tiempo que darme.
no traspases la sombra de tu vida,
que tienes tiempo que darme.
No desaparezcas o serás el dolor
de mi tiempo aún no gozado.
de mi tiempo aún no gozado.
Ilumina la oscuridad inerte
que en tus ojos se ha fijado
abriendo la ventana de tu coraje,
para que la noche se mueva rauda
y no enturbie la paz en mi alma.
que en tus ojos se ha fijado
abriendo la ventana de tu coraje,
para que la noche se mueva rauda
y no enturbie la paz en mi alma.
Te quiero todavía demasiado
para que dejes de ser mi luz, mi faro.
para que dejes de ser mi luz, mi faro.
No desaparezcas de tu vida, que es mía,
dame tus minutos cálidos, largos,
para que no tirite en soledad, frío,
no me dejes y vive en el cariño
de nuestro dulce octubre eternizado.
dame tus minutos cálidos, largos,
para que no tirite en soledad, frío,
no me dejes y vive en el cariño
de nuestro dulce octubre eternizado.
No me dejes sin ti, o llévame contigo,
a gozar del infinito inesperado,
a gozar nuestro amor blindado,
en silencio o en libertad gritado.
a gozar del infinito inesperado,
a gozar nuestro amor blindado,
en silencio o en libertad gritado.
Respírame a tu lado, aún mucho más,
para fabricar un eterno presente,
pero no firmes en mí un pasado
de dolorosa nostalgia de ti, mujer.
para fabricar un eterno presente,
pero no firmes en mí un pasado
de dolorosa nostalgia de ti, mujer.
Espera, por lo menos, para irnos juntos
en nuestro amor nunca acabado.
en nuestro amor nunca acabado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario