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viernes, 27 de marzo de 2020

CONTRACORRIENTE P 62

Contracorriente



LXII

No abandones, pero ámame.

Reposa la dulzura de tu cuerpo
pegada a los poros de mi piel.

Ámame, mil veces más,
y otra vez, ámame,
pon tus labios en los míos,
en mi amor, que sólo quiere
no perderte. No abandones.

Nunca abandones
el suave roce de tus pechos,
sobre el alma de mi cuerpo.

Pásame la suerte de tenerte,
de morir mi vida en ti
o ámame viviendo en mí
el abrazo de la vida,

perdiendo el tren de la muerte.

Resérvame un sitio a tu lado,
lejos los dos, sin silencios,
gritando con el corazón.

Flores rojas en tu boca
pintan de sangre mis labios.

¡Cuánto sabor, cuánta locura!

¡Cuánto aroma dejó en mi cara
el contacto de tu mirada!


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