I
Volver nacer
en el río eterno
de la corriente del agua,
en el frescor de sus orillas.
Volver nacer
en el trino dulce
del pájaro que madruga
su canción en la mañana.
Volver nacer
en la amistad añorada,
en el infinito altruismo
que relaja
la siempre perenne búsqueda
de la tranquilidad del alma.
Volver nacer
lejos de la lucha,
alejado en la discusión,
mucho más allá de la guerra.
Volver nacer
en las gotas de rocío.
Entre el cielo de la paz,
suave y pegajoso almibar
de la rutilante fiesta
del baile de las estrellas.
En la sublime explosión
del rojo carmín de tus labios.
Volver nacer
poco a poco,
en la playa
renovada de tu vientre,
en el vello sedoso y cálido
de un negro triángulo de amor.
Volver nacer
en el río eterno
de la corriente del agua,
en el frescor de sus orillas.
Volver nacer
en el trino dulce
del pájaro que madruga
su canción en la mañana.
Volver nacer
en la amistad añorada,
en el infinito altruismo
que relaja
la siempre perenne búsqueda
de la tranquilidad del alma.
Volver nacer
lejos de la lucha,
alejado en la discusión,
mucho más allá de la guerra.
Volver nacer
en las gotas de rocío.
Entre el cielo de la paz,
suave y pegajoso almibar
de la rutilante fiesta
del baile de las estrellas.
En la sublime explosión
del rojo carmín de tus labios.
Volver nacer
poco a poco,
en la playa
renovada de tu vientre,
en el vello sedoso y cálido
de un negro triángulo de amor.
Volver nacer
del beso, de la tierna pasión,
de la unión de sentimientos infinitos,
de los cuerpos sensibles
al abandono y al amor.
Volver nacer
en las alas del ave que remonta
el vuelo y lleva recados a Dios.
en la pureza, en el candor
del confiado amador,
amenizador singular de la soledad.
Volver nacer
en la estela recta
que no quiere hacer edad.
Volver nacer
en las cosas,
en el fuego que se apaga,
en el agua que se extingue.
Volver nacer
en el terciopelo de tu piel.
En el día que despierta
después de dormirse en su noche.
Volver nacer
en el amor interrumpido,
en el orgasmo olvidado,
en el roce de tus pechos,
en el sentimiento del alma.
Volver nacer
en la delicadeza del abrazo,
en la atracción abandonada
del pase lo que tenga que pasar.
del beso, de la tierna pasión,
de la unión de sentimientos infinitos,
de los cuerpos sensibles
al abandono y al amor.
Volver nacer
en las alas del ave que remonta
el vuelo y lleva recados a Dios.
en la pureza, en el candor
del confiado amador,
amenizador singular de la soledad.
Volver nacer
en la estela recta
que no quiere hacer edad.
Volver nacer
en las cosas,
en el fuego que se apaga,
en el agua que se extingue.
Volver nacer
en el terciopelo de tu piel.
En el día que despierta
después de dormirse en su noche.
Volver nacer
en el amor interrumpido,
en el orgasmo olvidado,
en el roce de tus pechos,
en el sentimiento del alma.
Volver nacer
en la delicadeza del abrazo,
en la atracción abandonada
del pase lo que tenga que pasar.
Volver nacer a la vida,
en la caricia perdida
de la pericia de tus manos.
En el goce interminable
de la inmensidad de tu entrega.
Volver nacer
en las pequeñas cosas,
en el morir de la pérdida de color,
en la resurreción del brillo
de tu mirada.
Volver nacer
en el deseo de poseernos,
en el dulce encuentro
y en el placer
del apretón de manos.
En el monte que reseca
su verdor de color quemado.
Volver nacer
en el árbol del rumbo
de nuestras vidas,
en la copa, en el tronco y en la raíz,
en la hoja verde,
en el olor de la tierra húmeda.
Volver nacer
en el sabor fecundo
del amor siempre presente.
En tu cuerpo deseado,
en la ternura,
que en tus ojos de amor mensajero
me hacen ir hacia ti
para amarte.
en la caricia perdida
de la pericia de tus manos.
En el goce interminable
de la inmensidad de tu entrega.
Volver nacer
en las pequeñas cosas,
en el morir de la pérdida de color,
en la resurreción del brillo
de tu mirada.
Volver nacer
en el deseo de poseernos,
en el dulce encuentro
y en el placer
del apretón de manos.
En el monte que reseca
su verdor de color quemado.
Volver nacer
en el árbol del rumbo
de nuestras vidas,
en la copa, en el tronco y en la raíz,
en la hoja verde,
en el olor de la tierra húmeda.
Volver nacer
en el sabor fecundo
del amor siempre presente.
En tu cuerpo deseado,
en la ternura,
que en tus ojos de amor mensajero
me hacen ir hacia ti
para amarte.
Volver nacer
en el canto,
en la copla de la alborada,
en el alumbramiento del día,
con intensidad descontrolada.
Volver nacer
del amor y la poesía,
del rocío de la dicha,
de la entrega del alma,
del dulce abandono
del cuerpo de la amada.
Volver nacer
de mí, a ser posible
de mi cuerpo y de mi alma.
en el canto,
en la copla de la alborada,
en el alumbramiento del día,
con intensidad descontrolada.
Volver nacer
del amor y la poesía,
del rocío de la dicha,
de la entrega del alma,
del dulce abandono
del cuerpo de la amada.
Volver nacer
de mí, a ser posible
de mi cuerpo y de mi alma.

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