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sábado, 21 de marzo de 2020

EN EL AMOR, A SALVO P 38

En el amor, a salvo



XXXVIII

Desapareció la noche y el llanto
de los tristes que nunca brincan.

Creo que en algún lugar está la llave
que convierte sombras de la noche
en relucientes sonrisas de estrellas.

Quiero que mires para alegrar tus ojos,
luces de amor y dulzura en tu rostro.

Apoya el alma en tu hombro desnudo
y soñarás que tu piel es oro y plata,

y tu pelo el dulce balanceo acelerado
que seda las horas del insomnio largo.


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