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sábado, 21 de marzo de 2020

EN EL AMOR, A SALVO P 39

En el amor, a salvo



XXXIX

Hubo un tiempo en que pensaba 
que el agua de la playa eran  lágrimas de tus ojos,
olvidadas entre las olas del mar
de tus sentidos, y de los míos.

Y te soñaba
entre los reflejos fríos del sol por la mañana,
mientras las gaviotas gritaban al dibujar sus vuelos,

abandonando tristezas y miradas
que se perdían en el aire.

Aquel aire que había escrito en sus vientos
el libro inabordable de nuestro amor.

Desde aquella, en cada playa, te busco,

y busco tus ojos para secar tus lágrimas,

y busco la gota del mar que de mis ojos
cayó sobre las tuyas,

y decirte que tus besos siguen siendo
el alimento de mi alma.


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