LII
Salí a buscarme al no verme
y no me encontré en el camino,
y no me encontré en el camino,
pero sí vi rosas y claveles masticar
los segundos del tiempo.
los segundos del tiempo.
No quisiera encontrarme llorando
como el sol a media cara, opaco,
que de tanto nacer de mañana
muere siempre a media tarde.
como el sol a media cara, opaco,
que de tanto nacer de mañana
muere siempre a media tarde.
Entre nubarrones sin alma.
Entre la nada que sin fuego arde.
Cada vez que salgo a buscarme
siempre pasa algo, o me hiero
en la claridad del día, más que llena
de pinchos de ausencias de pena,
o me agarro al pasamanos de la vida
para no caer en el olvido. Inerte.
siempre pasa algo, o me hiero
en la claridad del día, más que llena
de pinchos de ausencias de pena,
o me agarro al pasamanos de la vida
para no caer en el olvido. Inerte.
Mírame y tómame en cuenta.
No ves que sufro la oscuridad
de la indiferencia eterna,
sin ti,
de la indiferencia eterna,
sin ti,
que para mí lo fuiste todo,
cielo y tierra, mar y aire,
el ínfimo supremo de la materia,
jugando todos los ratos del tiempo
a ser siempre lo mismo:
el yo eterno.
jugando todos los ratos del tiempo
a ser siempre lo mismo:
el yo eterno.
La inmortalidad que impaciente espera.
Evitando con las fuerzas que restan
verme en medio del abismo.
verme en medio del abismo.

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