LVIII
Espero que veas al levantarte
el rayo de sol que ilumina
la oscuridad de tu tristeza.
el rayo de sol que ilumina
la oscuridad de tu tristeza.
Como siempre, piensa en él,
notando el corazón de su cuerpo.
notando el corazón de su cuerpo.
Mira las flores, esa belleza,
y junto al río respira
el frescor de la hierba,
donde por vez primera
la visión de vuestros ojos
se hizo vida al universo.
el frescor de la hierba,
donde por vez primera
la visión de vuestros ojos
se hizo vida al universo.
Mira el árbol de los columpios,
donde tu ropa hizo abanicos
donde tu ropa hizo abanicos
a las románticas gotas del viento,
en el tiempo nostálgico, añorado,
de un imborrable atardecer.
de un imborrable atardecer.

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