LXVI
Es un castigo intenso
el no verte como eras.
A mí me quedó el frío
el no verte como eras.
A mí me quedó el frío
y la noche,
a ti la luz del universo.
A ti te quedó el cálido cielo,
a mí la tierra sin ti
como antes de conocernos.
Existencia falsa.
¡Qué triste realidad
tener que imaginarte!

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