XII
Solo, paseaba por la
orilla del río,
y mi reflejo caminaba con el agua
como escondida sombra diluida,
en la corriente sin retorno,
desaparecida,
fijando músicas inarmónicas,
sonadas
de avecillas entre las hojas escondidas,
entre el ramaje verde de los alisos en pie.
Allí soñé, recordando rasgos ya conocidos
de mis amigos, bordeando la mirada, fija,
en el placer que producen los remolinos,
diminutas presas en espiral dibujadas.
y mi reflejo caminaba con el agua
como escondida sombra diluida,
en la corriente sin retorno,
desaparecida,
fijando músicas inarmónicas,
sonadas
de avecillas entre las hojas escondidas,
entre el ramaje verde de los alisos en pie.
Allí soñé, recordando rasgos ya conocidos
de mis amigos, bordeando la mirada, fija,
en el placer que producen los remolinos,
diminutas presas en espiral dibujadas.

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