XIII
Puede que
algún día consiga explicarte
por qué el color de la hierba se confunde
con el color de los ojos del día,
acechante,
curioso como el que busca el calor
de la vida
en el sol de mediodía.
por qué el color de la hierba se confunde
con el color de los ojos del día,
acechante,
curioso como el que busca el calor
de la vida
en el sol de mediodía.
Jamás en el
ocaso de la tarde.
No se oía la
alegría
del toque de la guitarra,
si acaso la tristeza de un violín
ponía armonía
en las notas que en el viento
se llenaban de sonido.
del toque de la guitarra,
si acaso la tristeza de un violín
ponía armonía
en las notas que en el viento
se llenaban de sonido.
El río oía
silbar en el vaivén de las ramas
la lozanía de los árboles,
que aún conservaban
intactos los trajes de hojas,
reflejando en el espejo del agua
sus figuras caprichosas.
la lozanía de los árboles,
que aún conservaban
intactos los trajes de hojas,
reflejando en el espejo del agua
sus figuras caprichosas.
No busques
en el entorno otra vida
que de felicidad te mude el ánimo.
que de felicidad te mude el ánimo.
No sé por
qué llegaste tarde a participar
de la simetría del cuadro aún presente,
en el silencio pausado del atardecer.
de la simetría del cuadro aún presente,
en el silencio pausado del atardecer.
Será porque
estás vivo y te cuesta aceptar
que la muerte llegará
en cualquier época, en cualquier lugar,
ilusión de ser igual a otro igual.
que la muerte llegará
en cualquier época, en cualquier lugar,
ilusión de ser igual a otro igual.
No
prestigies tanto la muerte
cuando la verdad
es que luchaste de forma desaforada
para aniquilar la resurrección esperada.
cuando la verdad
es que luchaste de forma desaforada
para aniquilar la resurrección esperada.

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