XIV
Aún no sé
porque te has muerto, noche,
si sabes con certeza que mi sueño no acabó mi descanso.
si sabes con certeza que mi sueño no acabó mi descanso.
Humedales me
bañaron los pies,
frescor interminable de placer,
y el sol por fin me dio bofetadas con esa monótona vida.
frescor interminable de placer,
y el sol por fin me dio bofetadas con esa monótona vida.
Jamás pensé
que sería así.
Y dije adiós
a mi padre, y dije adiós a mi madre.
Me convertí
en yo y mi circunstancia incierta.
Quise volar
solo,
sin manos que me frenaran, ni vientos
que me llevaran a favor de un objetivo.
sin manos que me frenaran, ni vientos
que me llevaran a favor de un objetivo.
Quise ser un
yo aunque no fuese igual
al que para mí habían soñado.
al que para mí habían soñado.

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