XVII
En el cantar del mar
oí rosas de color rojo.
No sentí
las fuentes manando exaltadas.
Sentí,
portado en el féretro de madera,
el tiempo muerto,
el respirar amordazado
del movimiento infinito
que provoca el sonar del viento.
oí rosas de color rojo.
No sentí
las fuentes manando exaltadas.
Sentí,
portado en el féretro de madera,
el tiempo muerto,
el respirar amordazado
del movimiento infinito
que provoca el sonar del viento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario