XXII
No dejes de
soñar
cuando los
ojos pesados
cierran las
ventanas en la noche.
No dejes de
soñar
para que
vuelvan a tu lado
las ilusiones
perdidas,
apostar por
ser feliz,
por ser, sobre
todo, tal vez,
lo que jamás,
mi deseo,
podrás nunca
llegar a ser.

No hay comentarios:
Publicar un comentario