XXX
La noche se
ciñe
apretada a la
invisible presencia
de la huida del
día.
Camina hacia
el lugar luminoso
donde juegan
las estrellas,
que hacen
burlas a la luna
con sus
carreras.
Buscan
escondites seguros,
donde rezan
los silencios,
mudas
oraciones, improvisadas
meditaciones.
Vivir en tanto
infinito
puede ser un
vivir muerto,
o quizás sea
morirse vivo.

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