XIV
Ese es el árbol que yo digo.
Esa es la casa elegida,
domicilio de supervivencia,
de un sinfín de seres desconocidos
que sabemos que existen,
pero que nunca hemos sabido ver,
ni siquiera un intento
de un curioso acercamiento.
Por eso cada vez que corto un árbol
cometo un delito de desahucio.
Vivo rodeado de todos los seres
de la naturaleza
y tengo la certeza
de que mi vida es el misterio
de mucha presencia ignorada.
domicilio de supervivencia,
de un sinfín de seres desconocidos
que sabemos que existen,
pero que nunca hemos sabido ver,
ni siquiera un intento
de un curioso acercamiento.
Por eso cada vez que corto un árbol
cometo un delito de desahucio.
Vivo rodeado de todos los seres
de la naturaleza
y tengo la certeza
de que mi vida es el misterio
de mucha presencia ignorada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario