II
Tú me enseñaste a compartir
el viento convertido en música.
Tú me veías con los ojos del corazón
y convertías en dulzura la dureza
de los hechos que asomaban su dolor.
Me dejaste plantado, a la barra del bar
asomado, que nuestras mañanas abría,
presencia sedosa de gente encantadora.
Vuelve un día, amigo, y yo olvidaré
mi soledad, que sin ti, se torna brusca,
y yo te juro que no mataré el alma
de las palabras en libertad nacidas.
El desconcierto, que en mis horas duras
sembraste, me sepultó en la amargura.
Y no sé cómo pedir perdón si tú no estás
empapando con tu mirada mi osadía.
No creo que me identifiquen, a solas,
si no me empujas dulcemente a favor
del tiempo que tanto atranco nos duele.
¡Qué dulce es la amistad si eres tú, amigo,
quien, en nuestras horas de ocio, la cultivas!
Escucha el aire que hace eco
en las escaleras del tiempo.
el viento convertido en música.
Tú me veías con los ojos del corazón
y convertías en dulzura la dureza
de los hechos que asomaban su dolor.
Me dejaste plantado, a la barra del bar
asomado, que nuestras mañanas abría,
presencia sedosa de gente encantadora.
Vuelve un día, amigo, y yo olvidaré
mi soledad, que sin ti, se torna brusca,
y yo te juro que no mataré el alma
de las palabras en libertad nacidas.
El desconcierto, que en mis horas duras
sembraste, me sepultó en la amargura.
Y no sé cómo pedir perdón si tú no estás
empapando con tu mirada mi osadía.
No creo que me identifiquen, a solas,
si no me empujas dulcemente a favor
del tiempo que tanto atranco nos duele.
¡Qué dulce es la amistad si eres tú, amigo,
quien, en nuestras horas de ocio, la cultivas!
Escucha el aire que hace eco
en las escaleras del tiempo.
Escucha el sonido del respirar
de las azucenas, que con el clavel,
despiertan el jardín en la mañana.
Ahí están, y se apartan a tu paso,
y fluyen aromas de fiesta al verte,
tan risueño, abandonar su compañía.
de las azucenas, que con el clavel,
despiertan el jardín en la mañana.
Ahí están, y se apartan a tu paso,
y fluyen aromas de fiesta al verte,
tan risueño, abandonar su compañía.
Dime si de verdad ya llegaste al
cielo.
Necesito saberlo para ser como fuiste,
increíblemente desprendido y bueno.
Necesito saberlo para ser como fuiste,
increíblemente desprendido y bueno.

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