XXXIX
Esa lágrima viajera, que tantos
corazones riega,
cansada de vagar, ausencias y vientos perdidos,
sazonando penas, sabor a frutas y
flor, a jardín
escondido, aromas volando recovecos atrevidos,
y surca mares de esperanza, vara el
movimiento
en muelles de aclamación, techo en
cielo abierto.
Amores nunca más disimulados, besos
de pasión,
entre caminos jalonados por
claveles, rosas, color
plata nacido del alma, suave lecho,
aura de amor,
eternidad sin fin, que retenida
queda en el tiempo
por la infinita pervivencia del
amor hecho silencio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario