XLI
Cuando el día va creciendo por su
amanecer naciente
notas de tiempo son su piano que a
la música se aviva.
Y no despierta sin pájaros
cantores, melódicos sonidos
que se afinan bajo el reciente sol
que comienza su vida.
Violines son los rincones donde el
viento silva y domina
agresiones de seres insignificantes
que siguen dormidos.
Guitarras colgadas del rayo que
se cuela por esa ventana
angosta, exhibiendo sus rígidas
cinturas de mujer divina.
Donde tiemblan sus cuerdas entre
las manos del silencio,
convertido en agudos lamentos, sin
lágrimas, con sueños.
El fuego vaporiza el agua, y el
café esparce su aroma
a través de la ausencia de la noche
rendida al tiempo.
A un nuevo concierto de voces que
la gente del pueblo
adora grabar en su ambiente, feliz
coral para siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario