LI
Tu mirada me sabe a poco,
y tu silencio me dice tanto
que mi corazón es un alboroto
y mis ojos una cascada
gritando su caída sobre el río,
conversa en lágrima de plata,
disuelta en un pensamiento ardido
en la parrilla de mi corazón,
tan rejuvenecido,
del amor risueño,
por tu alma tan conocido.
Y a mí no me cuesta nada,
dulce caricia o beso sentido,
rememorar todo en tu cara.

No hay comentarios:
Publicar un comentario