LVI
Ya me dominan las sombras,
ya desmerezco,
ya se aparecen, de nuevo,
locuras, verdades a medias,
y una cosa muy extraña, un lobo que
habla,
un ave que aúlla, y sobre todo,
ganas de despertar.
No me aplaude tanto amigo,
no pertenezco,
ni siquiera me odian, peor,
envidias, una amarga traición,
siento que vuelo y no avanzo,
quiero escapar,
me agrede quién no esperaba,
y no puedo contestar.
Y cuando el sol me deslumbra,
amor, amanezco,
y de nuevo me confortan
caricias, besos encadenados,
una conocida emoción, un corazón
todo alma,
me quiere sí, a quién yo adoro,
¡vaya feliz despertar!

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