LXVII
¿Cómo serías hoy? ¿Cuál sería la
fiel realidad
transportada por el tiempo,
en generación tan distinta?
¿Me gustarían tus ojos, el color de
tus mejillas,
el tono de tu voz, su timbre, la ternura
sincera?
¿Me gustaría el sabor pastel de tus
labios,
tu mirada huyendo al cogerte de la
mano?
Dime, por favor, si te seguiría
gustando mi voz,
mi pañuelo doblado en ocho pliegues
planchado.
Yo puedo jurarte que seguiría
volviéndome loco
el roce de tus cabellos en mi cara,
tierno flagelo,
el contacto de tu pecho reprimido,
incipiente,
en mi latido inexperto, estremecido,
inocente.
¿Me querrías igual si todo lo que nunca
hicimos
no creyeras que fuese virtud con toda
seguridad?

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