Cuando El Adiós Nos Devuelve
IV
Ahí, enfrentado a no sé quién,
¿qué diría el alma si pudiese hablar?
A bajo cero es muy difícil pensar,
pero lo que el hielo es capaz de sugerir
solo se capta teniendo la mente cálida
y en el corazón un latido ardiente.
La montaña eleva sus picos al cielo
siendo consciente de que las raíces
se dirigen hacia el corazón de la tierra,
para hablarle del sol y de la nieve,
del bien y del mal, del amor y del odio,
de la incomprensión y de la tolerancia.
De la justicia y lo que juzga el hombre.
De la ecuanimidad y del subjetivo obrar
de los indecentes, que comulgan intereses.

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