Cuando El Adiós Nos Devuelve
XIV
Guárdame la vida, tanta duda,
dentro de tu alma, perfumero albo,
donde guardas mis caricias, tierna seda,
donde conservas, además, mis besos ideados.
Placeres que ya hemos convertido en
pájaros.
Júntame ramos de flores con tus
manos,
mezclados con mis recuerdos de ayer
aromas, sonidos, palabras bellas.
Nunca olvides mis sentimientos,
que tanto te amaron en silencio,
como aman sol, luna y estrellas.
Que tanto se gastaron rodeando
tu corazón y sus latidos, mirada
turbadora disfrazada de sonrisa.

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