Cuando El Adiós Nos Devuelve
XV
Comienza el viento a sonar su calma,
salpicando aparece pertinaz la lluvia,
y al otro lado del cristal de la ventana
sigues de sus perlas el lento recorrido,
gotas de agua argentada, en aerosoles
simulando huidas, destellando brillos
en claridades, de repente, aparecidas,
que se deslizan hacia el sur del vidrio.
Y yo pienso algún rayo en tu mirada
esclareciendo esa oscuridad sombría,
que aún no renunció a ser vespertina.
La noche arriba con prisa y pide paso
para acostarse esta vez más tranquila
entre permanentes lamentos y gemidos
de la hojarasca de un colchón dolorido.

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