Cuando El Adiós Nos Devuelve
XVI
Es posible que me hayan citado a mí,
tañida campana y terco campanario,
voz de badal entrecortada, en seriedad dolida.
Onda lúgubre de sonidos esparcidos
en afilados silencios, rasgando el alma del día,
que paciente, y en armónica cadencia, palpita.
Me acomodo a ese humo de mediodía,
me visten aromas a flor en mi camino,
y asciendo saltando estrellas sitas al tresbolillo.
Descubierto en mis ojos, por si me ves.
Buscando tu cara y la voz de tu sonrisa,
y esconderme en el brillo de tu mirada otra vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario