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sábado, 17 de octubre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 17

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XVII

 

Esta tempestad inesperada, cruda,

esta rota montaña rusa que asusta,

 

esta vorágine en medio de un fiero

mar enloquecido, masa sin defensa.

 

Este descenso hasta el loco abismo,

y esta ascendente emergida ansiosa

 

buscando el viento, colgado manto,

en el sol suspendido, por sus rayos.

 

Un soplo de fuerza en desequilibrio.

 

Y son las estrellas que se equivocan,

estando ya dentro del oscuro dilema,

 

se derrumban, y clamando a la luna

se diluyen en su ruina, triste camino.

 

Esta tempestad que no decrece, sube,

insensible ser, terquedad indiferente,

 

ignorante sumo, se declara insolvente

 

y no abandona la vorágine imparable

esperando que suene la afónica flauta.

 

Esa milagrosa nulidad, híbrida mezcla

de inactivos estériles en parto sin luces.

 

Esa onda enloquecida, donde el viento

se para, y su soplo fue una rara utopía.

 

Y el mar se seca y desaparece, se vacía

la fuente de la vida, surge un sumidero.


 



 

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