Cuando El Adiós Nos Devuelve
XXIX
Te dije en el encuentro,
moja en el riachuelo
el fusil de tus palabras.
Y moja sus sonidos ahora
que tenemos tiempo.
Habla con tu enemigo,
y soluciona la dureza
del pensamiento,
con el diálogo del corazón
en el mediastino de tu mente,
cisura inteligente.
Mide con el metro de la levedad,
lineal dimensión,
el daño causado en tu herida.
Llama al cielo y pide
que cese la lluvia
en el interior de la gota traidora,
que fustiga el espíritu.
Y que el abrazo te llame
al son de la paz por encima de la idea.
Si piensas, ama.
Si te enojas, escucha.
Si no comprendes, calla.
Solo el silencio suena más que el odio
si resucita el amor y éste crea amistad.
Solo el perdón une, sin condición.
Solo un beso suave en cada mejilla
podrá evitar la muerte del alma.

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