Cuando El Adiós Nos Devuelve
XXVIII
Y si tu tristeza persiste
sufrirá la luz que te alumbra,
y si lloras no gozarás la pura claridad,
las estrellas que velan tu noche recién nacida.
Y yo sin saber el por qué.
Si no me buscas creo no existir
en la procura de tu pena, sentido sufrir,
al que acuden los sonidos del viento en su volar.
Silencia el amor y tu dulzura,
pero solo hasta que el desahogo te calme,
después siente que te amo, que yo soy ese viento.
Ya sabes dónde encontrarme,
acompañado a solas, con mi espera y mi silencio.
Mientras dejaré que lluevan rosas
sobre el abierto tejado de mi alma.
Y tu perfume estará en sus pétalos
aromando el espacio cuando siento.

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