Cuando El Adiós Nos Devuelve
XXXVII
No vengas solo, vente contigo,
amigo, en tu buena compañía,
corona mi frente con escarcha
dorada, plateada, poco a poco
cálida mi alma, en mi asumida.
Pon tu memoria en la memoria
despierta, desbordante y olvida
mis olvidos al no recordarte, tú
siempre serás la tabla bogando,
mares arriba, por esa silenciosa
onda de amor, embellecida alba
sábana y espuma flotando cielos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario