Cuando El Adiós Nos Devuelve
LIX
Inventar sueños sin cesar,
ahora que tú no estás.
Inventar abrazos en lugar
de armas desconocidas.
Escondite de un alma ideada,
circundada por atónita lluvia
que de penumbra se engalana.
De nubes viajeras y oscilantes
entre miradas de terca osadía.
Entre crespones de ternura,
algodón sedoso que suaviza
esa herida que desde tiempo
disimulabas con tus caricias.
Te busco entre visiones nocturnas
que acostumbran actuar conmigo,
entre sábanas de ocultos misterios,
que planean en secuencias oscuras
mentiras hechas hitos irrazonables.
Inventar desaparecer entre deseos
de llevarte en los brazos en silencio.
Trato de inventar una ágil evasión
sumida en el torpe sopor indolente
camuflado en aire de ave voladora
ante el impotente e inútil proceder,
querencia con resultado insensible.
Quiero esconderme en mi sueño
porque mientras sueño soy libre,
ni me obligan a costear parásitos,
que nos conducen al despeñadero,
eterna sima, y el averno en espiral.
Vueltas y más vueltas, el imparable
sacrificio cruento, seres sin sentido,
ni entendimiento, ni de solidaridad
viviremos tranquilos, sueño no sido.

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