Cuando El Adiós Nos Devuelve
LXI
esta rosa, este trozo de corazón,
esta alma convertida en caricia,
este beso decidido de primer día,
esta entrega sin fisuras, sigilosa,
este amarte de mirada a mirada,
de rubor a rubor, y entre labios,
cubiertos de emoción, un abrazo.
La pasión infinita al descubierto,
y el sincero te quiero sempiterno.


No hay comentarios:
Publicar un comentario