Este Mundo Herido
Oigo tu silencio que se pasea
dentro de las cosas dormidas,
oigo a la vida sufrir su devenir
al atravesar el mundo arrendado,
oigo el silencio de la estrella, en lo alto,
cuando la espuma oscila en vaivén, abajo,
sobre el muelle lecho de la playa desnuda.
Oigo el corazón que me dejaste
cuando el latido descubre el pecho
de la gota de mar convertida en onda,
oigo el silencio del viento que se envuelve
en la mirada de la luna que feliz se siente.
Oigo el silencio del amor al besar
oscuridades surgidas de los sueños
dispersos, encantados, en cama abierta,
cubierto por nubes a la sombra con alma
que dejan suelto su rocío de agua y plata.
Oigo como llora la soledad abandonada
a sí misma, con claro síntoma de ficción,
amortiguo todo el interés por oír la nada
que desaparece ágil cuando tú me hablas.

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