Este Mundo Herido
me sorprendió la noche
cuando los grillos lloraban,
cuando las sombras se vestían
de misterio, y en el suelo se alargaban,
evitando mirar hacia atrás,
y ese callado viento, silencioso,
las recostaba a ritmo perezoso,
me sorprendió la noche
cuando enamoraba al tiempo,
y me paraba, y mi edad retrocedía,
las ondas del silencio eran eco del sonido
en la oscuridad de tu recuerdo,
y vi tus ojos cerca de mis ojos, claros,
abiertos, tu cara daba lustres de raso
a mis sueños, donde pendían los besos,
me sorprendió la noche
cuando acariciaba rincones,
diseminados por tu alma, donde el amor
posaba desnudo y soplaba alientos de ternura
y adormecía penas, hasta flores
de perlas doradas, pétalos frescos, albos,
besando mi cara, y te veo cuando quiero,
porque en mis ojos está tu cálida mirada,
y en mi cuerpo aún abre caminos tu alma,
vivir tu ausencia es dar portazo a la mente,
es negar el orden de los sentidos, es mentir
sin castigo, aflorar un pensamiento nacido
y precipitado entre sentimientos al abismo,
es morir sin darnos cuenta, abrazar la nada,
y de nuevo suplicar hacer mía esa presencia
donde tu alma satine el terciopelo de mi cara.

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