Este Mundo Herido
apurando la vida, final incierto,
mi vida, ella tan escasa, procura
de un cielo, o un infierno abierto
en la batalla de ramos de agonía,
viejo dicho, oh rareza, de alegría,
ahí va cristo, el quijote en pollino,
resbala el asno, y mi quijote toca
el suelo con su cuerpo, y su dolor
es primera campanada a muerte,
una sotana negra, festón ya roto,
repasado, se arrodilla, y acaricia
la mirada de mi cristo en la caída,
el suelo se convierte en aire y respira,
y tumbado bebe del viento de la vida,
come en silencio del alma de su padre,
y la púrpura con su cobarde escapada
causa un ciclón en su gólgota malvado,
en ausencia de sancho, cristo y quijano
se abrazan, sonríen, ambos resucitados,
pero el dolor que nos salva es una lanza,
y un costado donde surge sangre y agua.

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