Este Mundo Herido
casi daría mi vida para saber como la luna
se había metido entre los labios de la noche,
y apagaría las estrellas para que el sonrojo
de mi cara, sorpresa anclada, color y rubor,
no anunciara de nerviosismo otros temores,
osadía que otras veces habría muerto unida
a su caja de ausencia, a su presencia lejana,
ya se tornó percibido el trémulo movimiento
de todas mis palabras, la emoción, la pasión,
el sentido cabal de mi vida buscando el amor
que ya me sosiega el alma, de fuera a dentro,
que eleve mi ser sobre el esplendoroso relente,
calmante sinfín del suave fluir de mis lágrimas,
amé cuando el silencioso ruido de la noche
atrapaba en sus redes de plata algas de sal,
el viento transportaba los suspiros a través
de las gotas irrompibles del tiempo, y sonreí
con mi mirada abierta perdida en tu mirada,
encendida por el alba que recién nacida abre
sus ojos al sol, y feliz se acaricia en sus rayos.

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