Este Mundo Herido
cuando tu presencia, ida a no sé dónde,
sea realidad, diré que me amaste tanto
sin saber por qué, yo tampoco lo sabré,
que has convertido en el verso de amor
el rayo de sol, brillante y dorada visión,
en los extremados abrazos de la locura,
en cálidas caricias con afinada tersura,
besos de claridad que buscan el infinito,
en suspiros de aire que a tríos pasean
con el viento, sonrisas que son rumbo
al corazón, blanca ilusión, o satinada,
que recicla las palabras y las conduce
hacia el mar de los sonidos en silencio,
ecos que penetran en la grieta rocosa,
en la abertura de un piano escondido.
y por sirenas de acero plata defendido.

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