Este Mundo Herido
en tus manos hoy me puse
paso a paso y viví dichoso
con tu amor de camarada,
y sentí tu pulso acelerado
en los sensores sonrientes
del terminal de mis dedos,
y la cálida palma ocupada,
y sentí vibrar la mariposa
convertida en mil placeres,
en mil caricias suspirando
por el sonar de los alientos
que sueñan con ser el lecho
cálido, ondulado de la vida,
y esa lágrima rota que salió
de la mirada de tu ausencia
no logró remediar la herida.

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