Este Mundo Herido
el silencio, obligado mandamiento
empoderado
se convierte en lágrima
y el viento suave no lo lleva a otra parte,
donde la pena no exista
y la luz brille
entre rameras en el paridas,
entre millones de rosas,
latidos de corazón de tiempo
vivido, y el cuenco sin límites
que sostiene ese mar acerado
con amplitud estrecha,
sonríe cuando el sol se retira
a dormir, con sueños de luna llena,
claridad existida al despertar
entre horas de esperanza y futuro,
más cierto que incierto, gozo,
eso, y la gente trata de olvidar
ese pasado, acelerado, la lucha
por hacer presente la vida,
mal vivida, huecos de todo,
y en el umbral de un falso reino
nace la muerte a todo el acémila,
que viva el talento, dice la nada,
y honor a un dios callado, humo,
que nos deja hacer aun dudando
de la veracidad de lo inmerecido,
tal presencia es ausencia, y cruel
el irresoluto remedio sin resolver.

No hay comentarios:
Publicar un comentario