Debías estar
hablando
si la palabra
la mudez cura,
si el código
del entendimiento
puede
consolidar relaciones,
si deseo andar
hacia tu voz
y hablarte,
decirte que te oigo.
Pues tu
palabra es martillo
y yunque
dentro de mi oído.
Háblame que
quiero oírte
y aprender de
las campanas
de tu mente,
feliz campanario.
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